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Habitar lo que somos: un recorrido sonoro por la memoria de Valdefuentes

Hay lugares que siguen vivos aunque ya no se habiten como antes. De esa certeza parte Habitar lo que somos, la instalación sonora de Marta Lozano Molano que convierte cinco rincones de Valdefuentes en puntos de escucha y reflexión. No es una exposición que se contemple, sino una experiencia que se camina: una invitación a detenerse, ponerse los auriculares y dejar que el sonido, el lugar y la memoria propia respondan con calma a una pregunta.

La intervención forma parte del proyecto Music4Coop y se enmarca en la Música Social, una práctica que entiende la creación sonora como herramienta para reconocer la memoria, aceptar la identidad y construir futuro en los territorios rurales. Cada estación propone una pieza distinta y una pregunta abierta, de modo que el recorrido completo dibuja un tránsito entre lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos llegar a ser.

Cinco estaciones, cinco preguntas

El itinerario comienza en el Regajo, junto al Mural La Chispa, donde suena España vaciada y se plantea si el amor puede habitar el vacío. La pieza escucha el latido de quienes permanecen en las áreas menos pobladas, cuidan su identidad y siguen imaginando futuro desde el arraigo.

La segunda parada llega al Claustro del Convento de San Agustín con Polvo nos llamaron, somos Salor. Frente a quienes describen el territorio como una tierra yerma, la pieza propone mirarlo de nuevo y reconocer su belleza con los propios ojos. La pregunta que acompaña al lugar es si sabemos reconocer nuestra propia belleza.

En el Wazo Co-Space, Bordadoras del Tiempo toma la artesanía como metáfora de la vida y el tiempo. Es un tributo al patrimonio inmaterial que se vuelve tangible gracias a las manos de mujeres que transmitieron su saber de generación en generación, y a quienes tejen vínculos entre el pasado y el futuro. Aquí la escucha gira en torno a una cuestión: qué legado nos une.

La Plaza de España acoge Raíces, una pieza que recorre el tránsito entre pasado, presente y futuro desde una identidad que se reconoce, se acepta y se transforma. La pertenencia aparece como algo vivo, en movimiento, capaz de mirar hacia delante sin renunciar a lo que somos. La pregunta abierta es qué futuro nace de nuestra identidad.

El recorrido se cierra en Santa Rita 16 con Casamientos de higo y nuez, un homenaje sonoro a la tierra, las costumbres y la identidad cultural rural. La pieza recuerda que las personas son siempre lo más importante: quienes están, quienes ya no están, quienes se marchan, quienes vuelven y quienes están por venir. La última pregunta cierra el círculo: quiénes habitan lo que somos.

Una escucha lenta en el espacio cotidiano

Interpretada por el Ensemble La Ruralité, Habitar lo que somos transforma calles, plazas y patios en una experiencia de escucha pausada. La propuesta anima a permanecer en cada estación mientras suena la pieza, con auriculares para una experiencia más íntima, y a responder sin prisa desde la memoria personal. El acceso es libre durante toda la semana, y un mapa señala el orden de las cinco estaciones para quienes quieran completar el recorrido.

Con esta instalación, la creación contemporánea se pone al servicio del territorio y propone una manera distinta de mirar lo rural: no desde la carencia, sino desde el vínculo, la identidad y la posibilidad de futuro.

Toda la información y el mapa del recorrido están disponibles en wazo.coop/habitar-lo-que-somos.

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