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Valdefuentes convierte sus calles en Aula: Crónica de una Jornada sobre Arquitectura Tradicional

Hay jornadas que se miden por la densidad de las conversaciones que generan. La sesión celebrada el pasado 30 de abril en el Centro Cultural Santa Rita 16 (Valdefuentes) sede de Wazo Coop, perteneció claramente a esa categoría: una mañana en la que el oficio, el debate y la mirada al futuro convivieron sin estridencias, dejando tras de sí un poso de ideas que aún resuenan.

Bajo el título “Formación y transmisión de saberes”, la jornada cerró la cuarta entrega del ciclo “Arquitectura Tradicional en Clave de Futuro”, impulsado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura (COADE) en el marco del proyecto europeo FEENERT (Interreg EU). Una mañana de trabajo que articuló cuatro intervenciones complementarias y las llevó después a la calle.

Del marco europeo al esgrafiado

La sesión arrancó con la intervención de Javier Merino, encargado de presentar el proyecto FEENERT y situar el marco europeo desde el que se está repensando la formación vinculada a la arquitectura tradicional. No fue un trámite protocolario: fue un recordatorio necesario de que los debates territoriales sobre patrimonio y oficios viven dentro de una conversación europea mucho más amplia, y que entender ese marco es condición para que las acciones locales tengan continuidad y escala.

A continuación, José Luis Díaz Reyes, gerente de proyectos de Wazo Coop, presentó “Green Heritage: co-diseñando patrimonio y medio ambiente en la ciudad de Cáceres”. La intervención sirvió para tender un puente entre la experiencia europea de la cooperativa y una jornada profundamente arraigada al territorio. Procesos participativos, conservación patrimonial y sostenibilidad ambiental se entrelazaron en una propuesta que demuestra cómo el medio rural puede ser punto de partida —no destinatario— de la innovación patrimonial.

Jaime Diez Honrado, arquitecto y coordinador del ciclo, tomó después la palabra para tender un hilo claro entre las técnicas vernáculas y los retos formativos del sector. Su intervención reivindicó que las soluciones constructivas tradicionales no son piezas de museo, sino conocimiento aplicable a los retos contemporáneos de eficiencia energética, durabilidad y respeto al lugar. Una arquitectura que dialoga con el clima en lugar de imponerse a él. Sin formación, no hay relevo; sin relevo, el patrimonio corre el riesgo de quedar reducido a decorado.

El tramo final del programa lo protagonizaron los Maestros Esgrafiadores de Valdefuentes, que compartieron su experiencia con la naturalidad de quien lleva décadas en el oficio. Su intervención aportó la dimensión más tangible del debate: el saber que se transmite con las manos, el aprendizaje que no cabe en un manual, el valor de mantener viva una técnica decorativa con siglos de historia gracias al trabajo paciente de quienes la practican y la enseñan.

El cierre de la jornada fue, posiblemente, su mejor síntesis. La ruta guiada por las fachadas esgrafiadas del casco histórico de Valdefuentes convirtió el casco urbano en una continuación natural de las ponencias. Allí donde la presentación termina, empieza el muro: cada esgrafiado leído sobre el terreno funcionó como argumento construido, como prueba material de aquello que durante la mañana se había explicado en términos teóricos. Probablemente, el aula más honesta del día.

La ruta puso de manifiesto algo que el ciclo viene defendiendo desde su primera sesión: que los saberes vernáculos no se enseñan únicamente en las escuelas técnicas, sino también —y quizá sobre todo— en los lugares donde han sobrevivido al paso del tiempo.

Lo que queda después

Más allá del programa, la jornada deja varias líneas de trabajo abiertas. La primera tiene que ver con el relevo generacional: los oficios tradicionales necesitan estructuras formativas estables, conectadas con la cadena de valor de la construcción, capaces de garantizar perspectivas reales de empleo a quienes deciden dedicarse a ellos. La segunda apunta a la articulación entre lo local y lo europeo: proyectos como FEENERT o Green Heritage demuestran que un municipio rural puede acoger debates de alcance continental sin perder ni un gramo de autenticidad. Y la tercera, transversal a todas las anteriores, recuerda que la sostenibilidad del patrimonio no es solo una cuestión técnica, sino también económica, social y cultural.

La idea con la que salimos del Centro Cultural Santa Rita 16 admite poca discusión: los oficios vernáculos no son patrimonio del pasado, son infraestructura del futuro rural. Empleo de calidad, arraigo territorial y respuestas reales a la crisis climática desde la construcción.

Para Wazo Coop, acoger esta sesión en su sede tiene un valor que excede la logística. Significa reafirmar que el cooperativismo, la cultura y los oficios forman parte de un mismo ecosistema, y que el medio rural puede ser el lugar donde se ensayen las respuestas más interesantes a los retos del presente. Hacemos cultura gracias a ser cooperativa, no a pesar de serlo. Y jornadas como la del 30 de abril son la mejor manera de explicarlo.

Seguimos.


El ciclo “Arquitectura Tradicional en Clave de Futuro” continúa su recorrido en próximas sesiones impulsadas por el COADE en el marco del proyecto europeo FEENERT (Interreg EU). Más información en coade.org.

Wazo Coop es una cooperativa social sin ánimo de lucro con sede en Valdefuentes (Cáceres), especializada en economía social e industrias culturales y creativas como motor de desarrollo rural.

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